Retratos
Retratos
Una caja primorosamente guardada en el fondo del ropero de la casa natal. Un aire de tiempos idos y voces calladas para siempre. Un silencio. Levantamos despacito la tapa y rozamos con las puntas de los dedos el origen de un relato que comienza a escribirse el mismo día en que alguien decidió atesorar las fotos en el álbum familiar.
Esa historia, no por repetida, deja de ser verdadera y única para cada uno que descubre ese tesoro de papel, casi siempre en tinte sepia, constituido por los retratos, no solo de las infancias y los fragmentos de la propia vida, sino también, y casi fundamentalmente, de la de los hombres y las mujeres que precedieron la existencia personal. Ante esas tomas, es posible que nos volvamos frágiles y vulnerables, y que un riguroso tiempo cósmico nos interrogue acerca de la vida. Porque en el acto de mirar un retrato se activa un mecanismo en que la cuestión es entre el momento de la toma y una temporalidad detenida para siempre.
Lo dicho es solo una parte de la conversación que tuvimos, en la reunión de Clic, la noche en que decidimos que la próxima consigna para el dossier del número de abril de Clic sería “Retratos”. Hubo algunas resistencias a la aprobación de la idea, que giraron en torno a que es un tema un tanto trillado o poco novedoso, o demasiado lato, o escaso en… Para cada una de las oposiciones apareció una réplica: por ejemplo, que si por visto se entendía la extensión y la importancia de ese material fotográfico en el devenir histórico, entonces, reforzábamos la apuesta por “Retratos”. Y si se necesitaban otras razones podrían estribar en que es posible también detallar la historia del siglo pasado través de los retratos que, con tanta enjundia, guardaba la mayoría de las familias, a punto tal que, por ejemplo, es posible anoticiarse de verdaderas luchas “hereditarias” para establecer a quién pertenece el legado del álbum hogareño, aquel que guarda, tras transparentes hojas de calco, las fotos de una abuela cuando era una niña de sombrero y guantes, y de una madre en el punto máximo de belleza juvenil. En cuanto a la extensión temática de la consigna elegida, también resultó favorable a los propósitos de amplificar cada vez más la sensibilidad de las tomas.







