
La mirada ingenua
Fotografías: Héctor Sabarrós
Trxto : Silvina Sosa
La mirada ingenua
Alguien dijo que la cámara es, básicamente, un medio honesto. Que se necesita un gran esfuerzo para hacerla mentir. Que con ella el fotógrafo tiene muchas posibilidades de acercarse a la naturaleza con espíritu inquisitivo y de comunión. Yo creo, además, que mira ingenuamente, que no juzga ni interpela.
Héctor ha sabido llegar hasta lo profundo de esa naturaleza, ha logrado una exquisita comunión con sus modelos. Utilizó la honestidad y la ingenuidad de su cámara para lograr retratos hermosos, retratos plenos en el significado amplio de retratar, el de delinear la personalidad y el estado de ánimo. Eligió, acertadamente, el blanco y el negro con los que logra destacar el brillo, la profundidad y la transparencia del objeto final de su interés: las miradas.
Las poses serenas de las fotos de estudio no dejan dudas de la entrega de sus modelos, de la admiración que ellas sienten por él, y de que todos, fotógrafo y fotografiadas, supieron entregarse a su pasión por el arte.
Las instantáneas, en cambio, nos sugieren escenas, nos invitan a descubrir la intimidad de momentos privados, nos cautivan con la certeza de que se trató de una situación única y fugaz que solo la mirada expectante de un fotógrafo logra captar. Un perfil, la espera atenta, la sorpresa ante el llamado, el disfrute de la charla con amigos.
Una voz especializada podría hablar de aspectos técnicos, de los matices de la luz, del acierto en la elección del encuadre. En los retratos de Héctor, la perfecta conjunción entre la ingenuidad de la lente, la belleza de sus modelos y la sensibilidad de su mirada solo dan lugar a esta voz emocionada.



