top of page
Rockeando

Fotografías: Albertina Molares

Texto: Rosa Teresita Dotta Ruiz

Lito Nebbia salía de su long play en todas las disquerías setentosas de la calle Corrientes, cuando los adolescentes aplanaban la vereda del café La Paz, con un infaltable libro bajo el brazo, y Humor definía qué era una axila culta. Fueron los años en que el rock transitaba los umbrales de una Buenos Aires que, poco a poco, aceptaba esa otra música que, sin pelearse con el tango (por lo menos, no era su voluntad) pedía un lugar. En este 2013, las fotos de Albertina Molares documentan escenas festivaleras de una ciudad que tiene público y espacio para albergar más de una música que quiera adoptarse en calidad de hija. Ya no podría decirse que Buenos Aires no es rockera o que se define, únicamente, por las notas y el compás esencial del cuatro por cuatro. Y lo digo con el perdón, solicitado desde ya, a los viejos tangueros  y a los jóvenes tangueros. Ya sé que tanto unos como otros, orgullosos cultores de la “música ciudadana”, me podrían decir que pertenezco a una generación esencialmente rockera, y, en consecuencia, me alejo de toda objetividad. Y estarían en lo cierto: sufrimos con y por el oso de Moris, buscamos afanosamente recuperar la libertad del bosque, y anduvimos por ahí, tratando de conseguir madera y construir alguna balsa, o por lo menos, lo intentamos. Y hasta nos permitimos un sueño despacito.  Finalmente, les pregunto —en esto de justificar una opinión, que dicha en Buenos Aires y en relación con hermanar el rock al tango, podría sonar a blasfemia—, si el rock reconoce sus ancestros en la melancolía del blues y en las intimidades del jazz, ¿por qué no habría de ser también una música que atestiguara las condiciones necesarias para adoptar la ciudadanía porteña? Si todos sabemos que Buenos Aires todavía se muere de amor por la nostalgia que le provoca el recuerdo de las íntimas mesas de los cafés que desaparecieron, y por eso se refugia en las milongas, pero, también, como nos lo muestra la cámara joven de Albertina,  en los festivales de rock. 

Albertina Ileana Molares nació en Buenos Aires, en 1980. Técnica en Fotografía egresada de la Escuela Quinquela Martín, cursó además la licenciatura y el profesorado en Artes Plásticas, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata (UNLP), y Comunicación Audiovisual, en el mismo centro de estudios. Tiene formación universitaria, además, en la carrera de Psicología, de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UNLP). Realizó diferentes cursos de fotografía artística, estenopeica, de diseño audiovisual y de arte sonoro. Trabajó en la realización (foto fija) del cortometraje Walter (2009) y en el largometraje Básicamente un pozo (2008), del Grupo Cinematográfico de Realización Colectiva Humus. Se desempeñó como ayudante de cátedra en la carrera de Historia de las Artes Visuales I, de la Facultad de Bellas Artes (UNLP).

© Copyright 2013   ClicRevista

bottom of page