Poligrafía
Célebre por sus retratos de las clases sociales inglesas o por sus escenas del universo del ocio y el consumo, la obra de Martin Parr (Epsom, Surrey, Inglaterra, 1952) es a menudo caracterizada como una singular mezcla de fotografía documental y crítica social. No obstante, esta caracterización deja de lado uno de sus aspectos más interesantes: una exploración de la iconografía popular (retratos familiares, álbumes de viajes, tarjetas postales), en la que candor e ironía se agudizan recíprocamente. Esta comprensión del estereotipo y del lugar común, que articula la obra de Parr, es solicitada en “Clichés fotográficos”, texto en el que el autor, a través de una original tipología, se interroga sobre las condiciones de posibilidad y los límites del lenguaje de la fotografía contemporánea. Todo ello, al estilo Parr: usando el humor y la sencillez como elegantes vehículos de su inteligencia.
Traducción: Javier Sabarrós
Clichés fotográficos
Los fotógrafos de arte y documentales se enorgullecen de considerarse superiores al resto de los fotógrafos de los géneros principales de la fotografía, como el fotógrafo ocasional familiar o el amateur, tal como se lo representa en el imaginario del fotoclub. Sin embargo, tras 30 o 40 años de observar nuestro trabajo, he llegado a la conclusión de que somos demasiado predecibles en nuestras preferencias.
Me incluyo en esta conclusión, y he prestado mucha atención a la hora de imaginar o de incursionar en nuevos territorios para explorar, pero reconozco que a menudo caigo también en la lista detallada a continuación. Consciente de las reglas básicas que dominan nuestro trabajo, lo que quisiera es agrupar algunas de las corrientes dominantes de la práctica contemporánea.
Los temas y los abordajes están en permanente movimiento y cambian a medida que aparecen nuevos fotógrafos y que sus trabajos producen un impacto en el bagaje de nuestra cultura y nuestro lenguaje fotográficos. Tengo el deseo voraz de mirar obra nueva en libros, revistas y, obviamente, exposiciones. Pero la mayoría del trabajo que veo es genérico: todas sus influencias son evidentes. Solo cuando la inspiración y las filiaciones no son claras, se despierta mi atención. Este fue mi principio rector cuando curé la Bienal de Fotografía de Brighton y adopté como criterio fundamental de selección la originalidad en el abordaje de los temas.
Permítanme intentar enumerar los principales géneros que pueden encontrarse.
1. El paisaje con gente tomado desde arriba
De desarrollo relativamente reciente, con una gran influencia de Gursky, su iniciador. Uno se sitúa en un punto de vista en altura, en un entorno urbano espaciado o incluso en un pasaje rural, y se pone gente dentro del cuadro.
2. El faro doblado
Se ve mucho en Estados Unidos, donde tienen la suerte de tener muchos faros doblados. El escenario es urbano y, en general, bastante venido a menos. Se origina en el trabajo de Stephen Shore, entre otros.
3. El diario personal
Nan Goldin le dio a este género un gran impulso con su famoso proyecto "Balada de la Dependencia Sexual", pero hay predecesores como Larry Clarke y Ed van der Elsken.
4. La mirada nostálgica
Fotógrafos a los que les encanta sacar fotos de fábricas, negocios, clubes o instituciones a punto de cerrar. Obviamente, celebrando y defendiendo el espíritu comunitario amenazado.
5. El escenario peculiar y visualmente llamativo
En trabajo documental, es mucho más probable ver proyectos sobre un circo que, digamos, sobre una estación petrolera. Esto se debe sencillamente a que a los fotógrafos les encanta fotografiar situaciones con un atractivo visual inherente. Por eso hay muchos trabajos de este tipo en hospitales psiquiátricos o en clínicas veterinarias.
6. La calle
La fotografía callejera ha evolucionado en los últimos años con la incorporación de muchos más escenarios graciosos al repertorio y, por supuesto, con la adopción del color. En Gran Bretaña, tenemos, además, la gran tradición de sacar fotos en la playa, aunque en los últimos años ha declinado, porque es actualmente difícil de practicar sin ser acusado de pedófilo.
7. La foto blanco y negro granulada
Daido Moriyama es, por decirlo así, el Padrino de esta escuela fotográfica. Combinó el imaginario de Andy Warhol y William Klein para llegar a este revolucionario lenguaje fotográfico. El tema es un mezcla de paisaje y personal.
8. El nuevo rico
Piensen en Tina Barney y, por supuesto, en todos estos chicos ricos que estudian en Yale y que apuntan sus cámaras a sus propias familias. Casi todas las tomas son en formato grande, y a menudo implican sacarse la ropa.
9. Soy poeta
Es la escuela fotográfica más riesgosa, puesto que hace falta mucha desfachatez para caer parado. La mayoría de estas fotos están influenciadas por Bill Eggleston y Rinko Kawauchi.
10. La tipología moderna
Las escuelas de Bechers y de Dusseldorf han marcado una gran influencia en la fotografía de paisaje y, naturalmente, el éxito de sus estudiantes ha sido importante. Mucho de los estudiantes de segunda línea de Becher hacen series y siempre están a la búsqueda de edificios, casillas playeras, o cualquier cosa que pueda encontrarse frecuentemente.
11. La foto armada
Las dificultades crecientes para sacar fotos en la calle y el deseo de controlar la toma y a la gente en ella puso nuevamente de moda la puesta en escena. Gregory Crewdson le dio un impulso mayor al género con sus puestas en escena de estlilo hollywoodense.
12. El retrato formal
Una de las grandes tradiciones de la fotografía, recuperada recientemente por gente como Reneke Dijsktra y Thomas Ruff. Sonreír está prohido y el género exige en general la estructura de la repetición. El trípode es un requisito indispensable para este método de trabajo.
13. El paisaje amplio
Las cámaras panorámicas son la última moda para sacar paisajes. Una buena vista de icebergs o de fiordos son el tema perfecto para este tipo de trabajo.
Podría continuar, pero creo que entienden lo que quiero decir. Sé que muchos de ustedes estarán pensando "qué tipo cínico", pero, primero, realmente me interesan muchos de los trabajos que caen en estas categorías, y de hecho, prácticamente todos los trabajos que me gustan participan de alguna de las categorías de mi lista. Creo que lo que quiero decir, al fin de cuentas, es que tenemos que elegir nuestros temas con más cuidado. Muy seguido digo estas mismas cosas cuando miro trabajos de estudiantes, y la gente me mira como diciéndome : "¿Cómo se atreve a cuestionar lo que estoy fotografiando?".
Pero cuando nos ponemos a pensar en todo lo que pasa en el mundo, da la sensación de que hay demasiados temas que están siendo evitados, porque todos necesitamos ese eco de familiaridad que nos ayuda a ganar la confianza necesaria para construir una obra. Queremos reproducir el impacto que esas imágenes tuvieron en nosotros, y esto puede ser tan restrictivo como liberador.
Martin Parr, noviembre 2010.