top of page

Editorial

  

 

Hace dos años, cuando el otoño entreabría las ventanas de 2013, presentábamos Clic y decíamos que en ese mismo momento realizábamos una invocación de futuro. Pedíamos para ella un peregrinar dentro de un mundo de amantes del arte y de los juegos de las aficiones estéticas. Este día de 2015, todavía veraniego, hará de puente entre ustedes y nosotros para que la revista vuelva a tener razón de ser. Y esta jornada evocará el sortilegio que usamos en aquel primer momento para que la comunidad virtual de artistas se haga otra vez presente y le dé el impulso a este nuevo número. La magia de la primera edición consistió en aunar voluntades y acercar anhelos; proyectar un espacio de goce y también de reflexión. Trataremos de repetirla ahora, pero con la convicción, aun más arraigada, de que la metáfora artística no es una entelequia, sino una manera de vivir, una forma de darnos y de ser. Un territorio de la imaginación en que podemos desarrollar una independencia impensada en otros espacios. Alguien podría decir que proponemos espejismos, y contestaríamos que si así fuera tendrían una espesura y una presencia tan necesarias que serían capaces de darnos una realidad diferente. En ese sentido, tal vez la poesía, la palabra, la fotografía  sean ramas de rabdomansia para descubrir la belleza oculta en la vida de todos los días.

Con el poder del número ocho, al que los numerólogos le asignan valores absolutos (inicio pero también fin de ciclos), está con ustedes nuevamente nuestra andariega Clic.

© Copyright 2013   ClicRevista

bottom of page