
Las formas irregulares, imbricadas entre sí a través de distintas tonalidades, con absoluto predominio de los colores fríos (en mayor medida, del azul), se corresponden enteramente con la materia que se constituye en el objeto fotográfico: los hielos del sur. A través de su lente, Martín Aurello nos ofrece imágenes de la naturaleza captadas desde ángulos personales e inéditos. Utilizando intensamente el contraste y tensando la búsqueda artística, Martín se revela como un joven fotógrafo, cazador de metáforas sensoriales. Algunas de las fotografías de la serie "El fin del mundo" nos invitan al universo de la abstracción; es posible en él separar realidades y contornos para recrearlos a través de la subjetividad. Entonces, la toma se escapa del objetivo de su creador y comienza a formar parte de quien se sitúa frente a ella. En ese instante, castillos azules y transparentes, insondables misterios, principio y fin de los tiempos cuentan historias por separado. Y la figura humana, como silente testigo que recorre la irregularidad del glaciar, nos ofrece el punctum de una composición definida con el fondo oscuro de la montaña.



